A partir del V.9 podemos ver como la Reina realizó su propio banquete, porque los hombres y las mujeres no estaban en la misma habitación durante las celebraciones, como era costumbre en esa región del mundo (hoy en día sigue siendo así).
V.10 y 11 estando el Rey alegre mandó llamar a la reina para mostrar su belleza y su autoridad (corona) y su belleza a los pueblos.
Para el Rey de reyes la iglesia, su esposa, es la mas bella y quien ostenta autoridad en la tierra. Para Él su iglesia es la más bella, es perfecta, aunque para nuestros ojos no sea tan atractiva, y se le podrían adjudicar algunos defectos. Pero para un esposo su propia esposa debe ser y es, siempre la más bella.
El caso es que (v12.) la esposa del Rey Asuero no quiso ir, ella ya estaba en su propio banquete, lo estaba pasando bien con sus amigas.
Algo así ocurre con la iglesia, que cuando lo está pasando bien, cuando hay reuniones de "avivamiento" cuando celebramos nuestra propia fiesta, se olvidamos que Dios ha enviado a sus siervos para avisar a la iglesia que debe ir al banquete de Dios, que es mas grande que el de la iglesia, para que el mundo vea su corona, y su belleza.
A la iglesia primitiva le fue encomendada también esa tarea, (hechos 1:8) ... me seréis testigos ... hasta lo último de la tierra. Pero un buen tiempo de pentecostés, milagros, creciendo la iglesia, ... como para ir a otra parte del mundo, después de todo el banquete de la iglesia estaba en Jerusalén.
Pero Dios tiene muchos que le sirven, incluso la persecución...
Es tiempo de mostrar al mundo la corona de la Iglesia y su belleza.
En este banquete de la gracia de Dios al que esta invitado TODOS LOS PUEBLOS, el Mundo necesita ver a la IGLESIA y a esta levantando a CRISTO.
¡Muestrate, Iglesia! y ¡levanta en alto a Cristo!
jRm
miércoles, 24 de junio de 2009
jueves, 18 de junio de 2009
Ester cap 1. 1-"Estamos invitados a la fiesta"
Hace unos días vi una entrevista en la que las palabras que definían mas a los españoles eran "Siesta y Fiesta", y es posible (soy español). Por nuestra cultura heredada, ya que en España hay mezcla de cultura árabe, romana, y judía (sefardíta), pero no son las únicas. Pero no voy a hablar de nuestra cultura sino del pueblo de Israel cuando estaba en el exilio, y que a pesar de ser un pueblo que celebraba muchas fiestas, durante el exilio no estaban tan alegres como para celebrar nada, algo así como nosotros que cuando no que cuando todo va bien somos capaces hasta de cantar, pero cuando no van también las cosas, no celebramos nada (ni lo bueno). El pueblo de Israel había dejado colgadas sus arpas sin deseos de celebrar nada, como si no hubiese nada que celebrar.
"...Sobre los sauces en medio de ella
Colgamos nuestras arpas."
Sal 137:1-4 (RV1960)
¡Que pena de arte desperdiciado! cuando la mayoría del pueblo decidió que "al enemigo ni agua" hubo unos cuantos decididos a dar de lo que Dios le había dado. Veamos el capítulo 1 de Ester.
El rey Asuero decidió hacer una fiesta "para mostrar las riquezas de la gloria de su reino." Ester 1:4. Esta fiesta era para sus gobernadores y príncipes. Podríamos decir que comparativamente es como si Dios hiciese una fiesta para la iglesia (reyes y sacerdotes del Reino de Dios).
Y pasados estos días hizo otro banquete para TODO EL PUEBLO, que sería como decir comparativamente que Dios invitó a TODO EL MUNDO, desde el mayor hasta el menor.
Y daban a beber en vasos de oro; vasos diferentes; daban mucho vino real. Esto me recuerda al texto de Juan 7:37 en el que Jesús invita a todo el que tenga sed a beber de Él.
Pudiéramos pensar, en la comparación que vengo haciendo, que los vasos fuésemos la iglesia en la que Dios deposita de Él para que otros puedan beber.
Para esto habría que tener en cuenta que los vasos eran de oro (pureza), con lo cual para serle útiles a Dios sin contaminar el contenido deberíamos estar limpios (a nadie le gusta beber en un vaso sucio), pero no solo eso sino que al igual que los sacerdotes que llevaban una diadema de oro puro en su cabeza que indicaba "santidad a Jehová" de la misma forma deberíamos ser como esos vasos de oro puro que indica pureza, apartados para servir a Dios.
También hay que tener en cuenta que los vasos eran diferentes unos de otros, igual que nosotros, que no debemos compararnos, sino simplemente dar lo que Dios nos ha dado, cada vaso con su forma, cada siervo con su forma.
Sin obligar a nadie a beber, esa era la orden del rey Asuero, de la misma manera deberíamos hacer nosotros, no obligar a nadie a recibir lo que tenemos de Dios, pero si ofrecérselo con amor, de acuerdo a la generosidad de Rey de Reyes.
Próximamente hablaré de la actitud de la reina.
Un abrazo
jRm.
"...Sobre los sauces en medio de ella
Colgamos nuestras arpas."
Sal 137:1-4 (RV1960)
¡Que pena de arte desperdiciado! cuando la mayoría del pueblo decidió que "al enemigo ni agua" hubo unos cuantos decididos a dar de lo que Dios le había dado. Veamos el capítulo 1 de Ester.
El rey Asuero decidió hacer una fiesta "para mostrar las riquezas de la gloria de su reino." Ester 1:4. Esta fiesta era para sus gobernadores y príncipes. Podríamos decir que comparativamente es como si Dios hiciese una fiesta para la iglesia (reyes y sacerdotes del Reino de Dios).
Y pasados estos días hizo otro banquete para TODO EL PUEBLO, que sería como decir comparativamente que Dios invitó a TODO EL MUNDO, desde el mayor hasta el menor.
Y daban a beber en vasos de oro; vasos diferentes; daban mucho vino real. Esto me recuerda al texto de Juan 7:37 en el que Jesús invita a todo el que tenga sed a beber de Él.
Pudiéramos pensar, en la comparación que vengo haciendo, que los vasos fuésemos la iglesia en la que Dios deposita de Él para que otros puedan beber.
Para esto habría que tener en cuenta que los vasos eran de oro (pureza), con lo cual para serle útiles a Dios sin contaminar el contenido deberíamos estar limpios (a nadie le gusta beber en un vaso sucio), pero no solo eso sino que al igual que los sacerdotes que llevaban una diadema de oro puro en su cabeza que indicaba "santidad a Jehová" de la misma forma deberíamos ser como esos vasos de oro puro que indica pureza, apartados para servir a Dios.
También hay que tener en cuenta que los vasos eran diferentes unos de otros, igual que nosotros, que no debemos compararnos, sino simplemente dar lo que Dios nos ha dado, cada vaso con su forma, cada siervo con su forma.
Sin obligar a nadie a beber, esa era la orden del rey Asuero, de la misma manera deberíamos hacer nosotros, no obligar a nadie a recibir lo que tenemos de Dios, pero si ofrecérselo con amor, de acuerdo a la generosidad de Rey de Reyes.
Próximamente hablaré de la actitud de la reina.
Un abrazo
jRm.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)