El enemigo nunca para de intentar desanimarte y desestabilizarte. De hecho, llegó a desmoralizar al pueblo con sus comentarios y sus vejaciones. ¿Os suena? Los cristianos, en general, somos muy dados a empezar proyectos con mucho ánimo pero también propensos a desmoralizarnos al primer contratiempo. Creo que en la época de Nehemías no era muy distinto, pero Nehemías marcó la diferencia sabiendo que la respuesta venía de arriba. Su respuesta no es pasiva, ora a Dios, pero decide actuar y forma una defensa y pone a cada uno a trabajar, con una pala o pico o utensilio de construcción en una mano y la espada en la otra.
Mi reflexión hoy es que debo estar listo para trabajar pero también para pelear, que ante la adversidad habrá que seguir trabjando, peleando y confiando en Dios:
"Luego de examinar la situación, me levanté y dije a los nobles y gobernantes, y al resto del pueblo: «¡No les tengáis miedo! Acordaos del Señor, que es grande y temible, y pelead por vuestros hermanos, por vuestros hijos e hijas, y por vuestras mujeres y vuestras casas"
(Neh 4:14 BAD)
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario