Fue complicado concentrarse, pero al final lo conseguí. Lo primero que despertó mi curiosidad fue esto: "y así se cumpliera la palabra del Señor por medio del profeta Jeremías" (1:1b) Pensé en la cantidad de veces que me he olvidado que lo que Dios dice lo cumple, lo que me llevó pedir perdón a Dios por esos olvidos. Además, el texto de Jeremías me hizo ver que el proposito de Dios del regreso no era otro más que tener una relación con su pueblo. El texto en concreto dice esto:
"Entonces me invocaréis, y vendréis a suplicarme, y yo os escucharé. Me buscaréis y me encontraréis, cuando me busquéis de todo corazón. Me dejaré encontrar —afirma el Señor—, y os haré volver del cautiverio. Yo os reuniré de todas las naciones y de todos los lugares adonde os haya dispersado, y os haré volver al lugar del cual os deporté», afirma el Señor."(Jer 29:12-14 BAD)
También me llamó la atención el hecho de que que Dios "movió o puso el deseo en los corazones" de aquellos que habían de volver y la necesidad que tengo de que Dios despierte mi espíritu para ver mejor las cosas, para entender lo que muchas veces me pide.
Y por último me llevo a pensar y meditar sobre la parte en la que la gente que no conoce a Dios da sus ofrendas a aquellos que si le conocían (1:6), es decir Dios movilizando a los no creyentes a invertir en algo "cristiano" y en lo que debemos esta haciendo mal para que muchas veces los que no creen no quieran saber nada de dar/ofrendar/invertir voluntariamente en algo de la iglesia o si es que quizás estamos tan encerrados en nosotros mismos que no dejamos ver lo que estamos haciendo o tenemos miedo de que lo vean
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Hola, quisiera añadir un comentario, si se me permite.
ResponderEliminar1º que para que se cumpliese la palabra de Dios (Jeremías) el Señor despertó el espíritu de Ciro (para hacer algo que no era normal)
2º para hacer Su voluntad, Dios alinea hasta las autoridades (aunque no sean muy creyentes o promueban el laicismo), para que nosotros podamos obrar conforme a su voluntad.
Pidamos: "Hágase Tu voluntad..." (Mateo 6)